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6 min de lecturaPor Luismi

Dormir para jugar: los tres números que dicen si descansas de verdad

Juegas un viernes por la noche. Y al día siguiente tienes clase.

La cuenta suele salir así: el partido empieza a las 22:00, llegas a casa sobre las 00:30 con el cuerpo encendido y sin haber cenado bien, te acuestas cerca de la una y media y a las siete suena el despertador. Ahí pierdes más recuperación de la que te va a dar ningún batido.

Y no es una impresión. En futbolistas muy entrenados se midió el sueño después de un partido nocturno: sin hacer nada, esa noche se duerme significativamente menos que en una noche normal.

Los tres números que definen dormir bien

No es opinión. Son los estándares de calidad del sueño publicados por la National Sleep Foundation, y valen para cualquiera, juegues o no:

  • Menos de 30 minutos en dormirte desde que apagas la luz.
  • Una vez como mucho que te despiertes durante la noche.
  • Al menos el 85 % del tiempo que pasas en la cama, dormido de verdad.

Si estás fuera de esos tres, no es que duermas poco: es que duermes mal. Son cosas distintas y se arreglan distinto. Dormir mal no se arregla metiendo una hora más en la cama.

Cinco cosas que puedes cambiar esta semana

  1. Levántate a la misma hora todos los días, también el día después de jugar. La hora de levantarse es el ancla; la de acostarse se ajusta sola.
  2. Deja la cena hecha antes de irte al partido. Volver con hambre a las 00:30 y ponerte a cocinar es lo que te acuesta a las dos.
  3. Baja la luz al llegar a casa. Nada de encender todas las luces y el móvil a pantalla completa mientras repasas las jugadas.
  4. Cafeína: mira los miligramos, no la hora. En un ensayo con dos dosis, 100 mg no alteraron el sueño ni tomados 4 horas antes de acostarse, pero 400 mg sí, incluso tomados 12 horas antes. Un café normal no es tu problema; una bebida energética grande en el vestuario, sí. Y ojo: en ese mismo estudio, a 8 y 12 horas el sueño estaba peor y ellos no lo notaban. Mira la lata, que el número viene puesto.
  5. Siesta corta, de 20 a 30 minutos, los días de doble carga. Corta, o te levantas peor de lo que te acostaste.

Lo que no te voy a prometer

Esta es la parte que casi nadie cuenta. En ese mismo estudio con futbolistas, aplicar una estrategia de higiene del sueño después del partido sí hizo dormir más esa noche. Pero en las 48 horas siguientes no mejoró el salto, ni el test de resistencia, ni los marcadores de daño muscular en sangre, ni cómo decían sentirse los jugadores.

Así que la promesa honesta es esta: vas a dormir más y mejor, que es la base de todo lo demás. Que eso se traduzca en correr más el domingo siguiente no está demostrado en un fin de semana. Se construye en semanas, no en una noche.

Mídelo tú, una semana

No necesitas pulsera ni aplicación. Apunta cada mañana dos cosas, nada más: a qué hora apagaste la luz y cuánto crees que tardaste en dormirte. Siete días seguidos.

Si más de tres noches pasas de la media hora, ahí tienes tu trabajo. Y no está en la comida.

Y no, no hace falta una pulsera

Preguntarte cada mañana cómo has dormido no mide la calidad real de tu sueño: eso está comprobado en futbolistas, los cuestionarios de bienestar reflejan mal lo que pasó esa noche. Pero miden algo que sí sirve y que sí puedes hacer todos los días: cómo llegas hoy.

Si quisiera el dato fino de tu noche tendría que ponerle una pulsera de trescientos euros a cada jugador, y eso ni es realista ni hace falta para decidir si hoy aprietas o descansas. Lo que decide eso es cómo has llegado, no cuántos minutos de sueño profundo hiciste. La pulsera es para quien quiera afinar; no es el requisito para empezar.

Dónde encaja esto en el trabajo

Cuando llevo a un futbolista, el sueño se mira desde el primer día junto con la comida y la carga, porque las tres se tocan entre sí: la cena decide cómo duermes, y cómo duermes decide si el martes toca apretar o descansar.

Si quieres ver cómo funciona, aquí está el programa completo. La primera conversación es sin compromiso y te digo con franqueza si te puedo ayudar o no.

Referencias: Ohayon M, Wickwire EM, Hirshkowitz M, et al. National Sleep Foundation's sleep quality recommendations: first report. Sleep Health. 2017;3(1):6-19. · Fullagar H, Skorski S, Duffield R, Meyer T. The effect of an acute sleep hygiene strategy following a late-night soccer match on recovery of players. Chronobiol Int. 2016;33(5):490-505. · Lalor BJ, Halson SL, Tran J, et al. No compromise of competition sleep compared with habitual sleep in elite Australian footballers. Int J Sports Physiol Perform. 2018;13(1):29-36. · Gardiner CL, Weakley J, Burke LM, et al. Dose and timing effects of caffeine on subsequent sleep: a randomized clinical crossover trial. Sleep. 2025;48(4). · Drake C, Roehrs T, Shambroom J, Roth T. Caffeine effects on sleep taken 0, 3, or 6 hours before going to bed. J Clin Sleep Med. 2013;9(11):1195-200.

Esta guía no sustituye el criterio de un médico: si llevas meses durmiendo mal, roncas o te despiertas ahogado, eso se mira en consulta.


Sobre el autor

Luis Miguel González trabaja la nutrición y la fuerza de futbolistas y es Entrenador Personal (CPE), creador de la metodología FF360, con 9 años trabajando con jugadores de élite (incluidos jugadores de Primera División). Formado en Barça Innovation Hub (FC Barcelona, 2024). Trabaja desde Getafe (Madrid) con futbolistas semi-pro y profesionales de toda España.

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